La guerra de Malvinas se  disputó en el otoño de nuestro meridiano, en 1982. El conflicto duró poco más de dos meses, un saldo de alrededor de  1.000 muertos y heridas abiertas hasta la fecha de un lado y del otro.

Estamos ganando

Soldados argentinos leyendo las noticias

En las escuelas, los chicos jugaban a la guerra, divertidos. “Ya estamos ganando”, se leía en la propaganda oficial. Esa frase era parte de la campaña de la dictadura gobernante que buscaba mantener entusiasmada a la ciudadanía en el continente, mientras en las islas, en el frío austral, la realidad era totalmente opuesta.

Sin embargo, no en todas las casas gobernaba la ilusión o la ingenuidad . Aunque muchos ciudadanos se empapaban de ese triunfalismo bélico que nos vendían televisión, diarios y revistas, otros, que ya conocíamos las mañas de la dictadura y su propaganda, intuíamos que esa guerra estaba perdida desde un principio..

Todo dió comienzo el 2 de abril de 1982, cuando la junta militar, en la voz del General Galtieri, anunció que había recuperado la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.

En Puerto Argentino (Puerto Stanley, para los británicos), al oeste de las Islas Malvinas, desembarcaron 5.000 efectivos de las Fuerzas Armadas argentinas.

Errores de cálculo, ingenuidad, o gobernar bajo efectos etílicos 

Las islas  estaban ocupadas desde 1833 por los ingleses y Argentina insistía año tras año en el reclamo soberano sobre las islas, por herencia de la corona española y por proximidad geográfica. Ahora, si el reclamo era histórico, ¿por qué los militares deciden la invasión? Veamos los elementos claves que sirvieron para envalentonar a los generales.

Por un lado, la debilidad del Gobierno militar, que atravesaba conflictos entre sus armas y una creciente oposición social y política. A mediados de 1981 los principales partidos políticos formaron la llamada Multipartidaria para exigir el llamado a elecciones. En ese contexto, la lucha por la soberanía podía funcionar como una forma de unificar e intentar crear respaldo en la ciudadanía.

Recuerdo con mucho dolor esa Plaza de Mayo colmada de gente que vitoreaba la recuperación. Y el dolor era más intenso al recordar los golpes a mujeres y hombres que se manifestaban, sólo dos días antes, en la misma plaza. Nunca olvidaré a ese fusil apuntándonos mientras observábamos desde  una ventana de las oficinas sobre la calle Rivadavia, conminándonos a entrar y dejar de ver su vergonzoso accionar.

Soldados ingleses tomados prisioneros el 2 de abril de 1982

Aún así la dictadura seguía sufriendo el rechazo de la mayoría del pueblo. Por un lado, por las evidencias de violaciones a los derechos humanos cada vez más difíciles de ocultar, que podríamos resumir en 30.000 desaparecidos, miles de muertos, torturas, persecuciones, robos de bebés, censura y limitación de las libertades individuales. Y por otro, por el fracaso de la política económica, la caída del empleo y del producto bruto interno (PBI) y una inflación de casi el 165%.

Hundimiento del ARA Gral. Belgrano

Pero el error más grave fue la especulación de  la junta militar con que el Reino Unido no reaccionaría a la invasión de las islas, ya sea por la lejanía ó, directamente, porque nunca  habían sido demasiado interesante para ellos. Hasta se venía negociando entre los países una posible administración compartida de las islas. Pero los militares no tuvieron en cuenta la debilidad política de ese momento de Margaret Tatcher, la primera ministra británica. La dictadura argentina le brindó la excusa perfecta a Thatcher, y Londres reaccionó con todo el poderío que una potencia bélica puede mostrar.

Otro error fundamental de los militares. El Gobierno de Galtieri estaba convencido de que Estados Unidos sería cuanto menos neutral de decidirse un conflicto armado. Como era de esperar,  EE.UU. privilegió su alianza histórica con el Reino Unido. Colaboró directamente con información satelital, hecho que permitió a los británicos golpear a las formaciones argentinas. Una prueba de ello fue el ataque al crucero General Belgrano, en el que murieron más de 300 hombres.

Triunfalismo derrota argentina tras 72 días de guerra

Como decía antes, lamentablemente el operativo recibió un amplio respaldo popular. Tras el anuncio del desembarco en Puerto Argentino, Galtieri salió al balcón de la Casa Rosada ante una Plaza de Mayo repleta. Y aunque la Fuerza Aérea argentina consiguió infligir daños importantes a los británicos, como el ataque al destructor Sheffield, no fue suficiente ante la superioridad militar de Reino Unido.

El triunfalismo duró poco. Y tuvo poco apoyo fuera de Argentina, más allá del de los países latinoamericanos. Naciones Unidas condenó la ofensiva argentina.

Tras 72 días de guerra, el 14 de junio de 1982, el designado gobernador de las Malvinas por el gobierno militar, Luciano Benjamín Menéndez, firmó la rendición incondicional de las tropas argentinas.

Último día de la guerra

Del lado argentino hubo más de 700 muertos y unos 300 del británico. Cabe destacar la destreza de los pilotos militares argentinos. Estos generaron la admiración de los británicos (algo inexplicable esa admiración entre tipos que se respetan mientras se están matando) Muchos de los soldados argentinos eran jóvenes mal entrenados, mal equipados, mal alimentados y pobremente armados, sin posibilidades ante unas fuerzas armadas mejor preparadas del planeta.

Estos jóvenes fueron los verdaderos héroes de la guerra. Lucharon con valentía ante un enemigo infinitamente más preparado y más equipado, notándose la diferencia con la cobardía de los mandos superiores. 

La derrota impulsó la salida del Gobierno militar del poder. La primera consecuencia fue la  renuncia de Galtier y unos meses más tarde se convocó a elecciones democráticas, realizadas en  octubre de 1983, dando fin a los 7 años más oscuros de la historia argentina.

Hoy, a 39 años de esa guerra, el conflicto territorial sigue abierto y Argentina no ha cesado en su reclamo de soberanía sobre las islas (salvo en los nefastos 4 años de gobierno de Mauricio Macri, donde por pura casualidad no se pidió perdón a los ingleses por las bombas a sus barcos). Los habitantes de las islas, mientras tanto, insisten en que quieren seguir siendo súbditos británicos.

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4 respuestas

  1. Muy buena nota Beto!
    Muy buenas interpretaciones de la información!
    Fue así. Eran y son banderas históricas de nuestro pueblo y los militares creyeron que iban a perpetuatse en el poder con la invasión y la recuperación de nuestras Malvinas. Era y es una causa justa. No era ni el contexto ni el momento adecuado para recuperarlas.
    Un milico de GyE del Ejercito, amigo de mi viejo decia que en ese momento era un grave error. El momento había sido cuando terminó la Segunda Guerra mundial e ‘Inca la perra’ estaba destruida. No hubieran venido. Decia: ‘En ese momento si íbamos en botes a remo las tomábamos porque los ingleses estaban en la lona ‘

  2. Buena nota, Beto. Gracias.

    Recuerdo que por ese entonces aún no había cumplido 21 años y ya hacía un tiempo que quería irme del país debido a la situación económica que, estaba a la vista, no iba a mejorar. Por otra parte, la poca información que a la dictadura se le escapaba, y me llegaba, ya era una razón para no querer vivir en Argentina.

    La noticia de la invasión a las Malvinas hizo que me agarrara la cabeza ─lo recuerdo muy bien, estaba con mi viejo─ porque imaginaba que eso solo podía terminar en el desastre que nos tocó vivir; la plaza llena fue el colmo que me hizo tomar la decisión de buscar un futuro normal fuera de nuestra frontera. En agosto de ese año encontré a un amigo que tenía las mismas intenciones y ese mismo día decidimos irnos. En febrero de 1983 partimos en barco rumbo a Italia.

    1. Sí Gus, esos años años oscuros nos tentaban a irnos a buscar otros rumbos. Y veo, por tu comentario, que éramos muchos los que nos pareció una locura esa plaza colmada ovacionando al dictador que dos días antes los molió a palos en la misma plaza.
      Gracias por el comentario Gus, siempre es reconfortante saber que alguien nos lee.

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