Hoy, 14 de agosto, se conmemora un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad bonaerense de Quilmes. Pero adentrándonos en la historia de la Conquista podemos decir… Nada para festejar.

Todo comienza allá por el 1536, año de la llegada de Diego de Almagro a la región del NOA. El conquistador, luego de reunirse con Pizarro, utiliza el camino del Inca hasta llegar al Shincal, hoy territorio de la provincia de Catamarca.

Sin embargo, a los españoles les lleva casi un siglo dominar esa zona. Cuando creen haber logrado «pacificar»  la región Calchaquí, se produce una rebelión (1630) que dura más de treinta y cinco años. Según cronistas de la época, la mayor resistencia a la dominación y a la explotación de los españoles fue de los pueblos Kilme.

Los Kilme, de origen diaguita, ocupaba el territorio de la antigua provincia Inca, en la zona de los Valles Calchaquíes (Tucumán). Se establecieron en los Valles Calchaquíes aproximadamente a fines del siglo XV. Su principal población (en ruinas) se ubica en el extremo oeste de la actual provincia de Tucumán, en una pequeña ciudad con una ciudadela (marka) en el cerro Alto del Rey, que fue destruida por los españoles en 1667.

Opusieron una fuerte resistencia a los colonizadores españoles durante los siglos XVI y XVII. La derrota final ante el gobernador de Tucumán, Alonso Mercado y Villacorta, luego del levantamiento del líder Kilme Felipe Calchaquí, motiva el traslado de los kilme. Las mujeres prefieren arrojarse al vacío con sus criaturas en brazos antes de verse sometidas.

Los kilme sobrevivientes fueron trasladados más de 1200 km desde Tucumán hasta la reducción de Santa Cruz de los Quilmes, casi a orillas del Río de la Plata, que devino en la actual ciudad de Quilmes en el Sudeste del Gran Buenos Aires. En el camino a Buenos Aires, los kilme habrían hecho campamento en las inmediaciones de la actual ciudad de Carcarañá, a menos de treinta kilómetros de la ciudad de Rosario.

En una polémica que no ha tenido mayor investigación ni fundamento, estudiosos franceses sostienen que los primeros pobladores de esta zona habrían sido entonces de la etnia kilme, noción que contradice la postura oficial que dice que Rosario creció alrededor de la veneración de su virgen, a partir del 1713.

Se creía que los kilme se habían extinguido hacia 1812, cuando el gobierno independiente argentino declaró «pueblo libre» a los habitantes de la reducción. Esto ocurre el 14 de agosto, fecha oficial de fundación de la actual ciudad de Quilmes. Algunos descendientes mestizos del pueblo kilme viven en el oeste de la provincia de Tucumán.

A fines del siglo XVIII , se fueron agregando otras parcialidades indígenas en la Reducción. Los abusos, las enfermedades, los mestizajes y la miseria, contribuyeron a ir diezmando paulatinamente a la población originaria. En 1784 la “Parroquia de Quilmes” se constituyó en “Partido de Quilmes” subdividido en seis cuarteles.

En 1806 y 1807 estas tierras «quilmeñas» se convertirían en el escenario de los intentos de invasión por parte de la Inglaterra industrial, que necesitaba inundar a a las colonias de sus manufacturas. Para la época la ciudad era recorrida por esclavos negros que habían ingresado desde la Banda Oriental.

Esta era la ocasión para establecer el «manto de la igualdad ciudadana». «Igualdad» que ocultaría hacia el futuro la verdadera desigualdad material a la que fueron sometidos los pueblos originarios.