El Cerro Uritorco siempre estuvo envuelto en una nube de misterio. Pero los misterios nos llevan más allá del cerro. Encontramos otros hechos misteriosos en la zona. Y en estas líneas trataremos de pensar juntos si son verdaderos misterios o, esta es mi opinión, realidades que la ciencia no se atreve a aseverar, ya sea por simple negación o por no tener intenciones de modificar el status quo imperante.

Río Calabalumba en la base del UritorcoUritorco en quichua significa literalmente Cerro de los Loros, ya que estaba plagado de los mismos, hasta que fueron durante el siglo XX sistemáticamente exterminados debido a que eran considerados «plaga» por los pobladores al ser muy dañinos para las cosechas.

Se trataba de los loros barranqueros, aunque por un equívoco debido a la parofonía, y a la importancia de esta montaña, recordemos que es la más alta de las sierras chicas con 1849 metros, es común que (como a tantos otros topónimos del centro, oeste y noroeste argentino) se le atribuya una falsa etimología quechua en la que ese nombre significaría «Cerro Macho».

Pero de esta cultura ya hablamos en la nota Los Comechingones así que nos dedicaremos a nuestro amigo, el Uritorco.

El Uritorco está situado en el norte del Valle de Punilla, próximo a Capilla del Monte, en la provincia de Córdoba. Su cumbre es la máxima elevación de la Sierras Chicas, llamada antiguamente Viarava.

El cerro fue formado por bloques paleozoicos fallados y ascendidos. En sus cercanías (ladera norte) se encuentra «Los Terrones», Parque Autóctono, Cultural y Recreativo, lugar de relevancia histórica, cultural y paisajística.

Quizás se trataría de una falla geológica que realmente llama la atención por su distinta composición terrestre, el colorido y la variación de distintos estrechos y pasadizos por el desgaste eólico o marítimo, que dan la forma de un «paisaje encantado»; otros lo denominan «un lugar para el asombro».

Desde el cerro Uritorco descienden numerosos cursos de agua, muchos en forma subterránea, llegando a formar termas; entre estos cursos se destaca el pequeño río Calabalumba —casi seco durante el estío— que se dirige hacia el oeste pasando por Capilla del Monte.

La fama del cerro comienza a partir de 1986, pero ya a principio del siglo XX existían rumores y leyendas sobre extrañas luces que aparecían en la zona del cerro Uritorco, al igual que en otros lugares de la zona.

En los ‘70 Ángel Acoglanis, un quiropráctico bonaerense que decía ser griego, afirmó que debajo de la zona que va del cerro Uritorco a Los Terrones, existe una ciudad subterránea habitada por extraterrestres, llamada Erks.

El 9 de enero de 1986 Esperanza Pelliza de Gómez, de 80 años, habitaba la zona desde 1926 junto a su esposo, su hija Sara y su nieto Gabriel Gómez, de 11 años, que había venido desde Cruz del Eje a pasar el verano. El 3 de febrero de ese año Esperanza comenta en una entrevista al diario La Voz:

Cuando es­taban por irse a dormir, un fuerte resplandor comenzó a filtrarse por las ventanas iluminando el interior. Doña Esperanza se asomó por una ventana y vio una intensa luz que venía de la sierra del Pajarillo, balanceándose suavemente”

Continuó:

“Estábamos jugando a las cartas y eran pasadas las 22. Escuchamos el ruido de un motor, como si fuera un auto que llegaba. Enseguida vimos que llegaba una luz, que después daba el vislumbre a toda una pieza. Por eso tuvimos miedo y como estábamos solos, no estaba mi hijo, más miedo me dio. No nos animamos a salir”.

Como ninguno de los ocupantes de la casa abrió la puerta, el supuesto fenómeno quedó sin testigos que luego pudieran contar con claridad de qué se trataba. Sólo Gabriel, cuando su abuela le ordenó que fuera a cerrar la ventana, vio la luz:

“Lo primero que pensé fue en la luz mala, porque venía de la sierra y no podía ver bien qué era. Se veía cada vez más grande y se movía. Cuando apagó la luz roja la pude ver bien. Era una cosa redonda con ventanitas”. Dijo el niño.

Doña Esperanza Pelliza mostrando rama del sauce quemado tras paso del ovniAl día siguiente, Esperanza notó que el sauce que crecía junto a la casa había quedado ardido y empezaba a perder las hojas. Cuando llega su hijo, más tarde, le comenta que, en una ladera de El Pajarillo, había aparecido la mancha de una quemazón.

El cerro está aproximadamente a dos kilómetros de la casa. El sábado, el hijo de Esperanza y Gabriel fueron al lugar. Se encuentran, según sus dichos con “un círculo quemado, grande, casi perfecto”.

Días después, a Gabriel le ­pidieron que dibujara lo que ­había visto. Con un palito, en el suelo, dibujó un perfecto platillo volador, tal como los que ya aparecían en el cine y la tele.

Fue suficiente: en el cerro se había detenido una nave espacial. La noticia se replicó en los medios de todo el mundo.  Allí comienza la fama mundial del cerro y nace la próspera actividad turística de la zona.

Escépticos dirían que solo se trató de un invento, y que el mismo fue hábilmente aprovechado por las autoridades para dar comienzo al negocio más rentable de la zona. Pero eso lo veremos.

Hay épocas del año en que el Valle de Punilla corre alto riesgo de incendios debido a la sequedad de la vegetación. En agosto de 1987 se produjo un gran incendio que afectó la zona de Los Terrones, Charbonier, Quebrada de Luna, Masa y, fundamentalmente, la sierra del Pajarillo. El incendio, que fue intencional, azotó miles de hectáreas, incluyendo bosques centenarios. Una verdadera desgracia ambiental.

Al extinguirse el incendio algo asombroso pudieron apreciar quienes obsevaban la sierra el Pajarillo. Entre restos calcinados de la vegetación del lugar la “huella” se mantenía intacta. El fuego arrasó con hectáreas enteras de vegetación, pero dejó intacto lo que se encontraba en ese círculo de 100 metros.

¿Qué había pasado?

Cuando sucedió lo de la huella en el cerro Jorge Suárez era secretario de Gobierno de la Municipalidad de Capilla del Monte. A él se debe la fama internacional que hoy tiene Capilla del Monte. Una vez culminada su labor municipal se dedicó a investigar fervientemente el tema ovni, creando años después el CIO. Suárez llegó al lugar luego del incendio acompañado del periodista de la Universidad de Córdoba Fernando Sansó.

Sansó era un gran conocedor de la geografía de las sierras, y no pudo dar una explicación razonable a lo allí sucedido. Lo primero que Suárez y Sansó hicieron fue tomar una mata de pasto del círculo y le prendieron fuego. Ante su asombro los pastos se quemaron rápidamente.

Comprobaron también las diferencias entre las piedras de afuera de la huella con las que quedaron dentro. Las piedras de adentro del círculo mantenían un tono marrón, conservando su tono natural la parte que tocaba la tierra.

Las de afuera del círculo se encontraban todas tiznadas. Esto demostraba que habían actuado dos tipos de fuentes de calor distintas en la zona. Una provocada por el incendio, y la otra producida por “algo” que se mantuvo suspendido sobre el terreno.

No se terminan ahí los misterios. En realidad, ni siquiera empiezan con “la huella”. Como dijimos anteriormente, desde principio del siglo XX se comentan sobre hechos extraños en el lugar.

Pero de los otros misterios hablaremos en un próximo artículo (para darle un toque de misterio, ja).

Nos centraremos en ERK, que se comenta es un ciudad subterránea extraterrestre lleno de magia; hablaremos de Ángel Acoglanis, quien afirmó en la década de los 70’s sobre la existencia de ERK; e indagaremos sobre “el Bastón de Mando” del que no adelantaré nada aquí para mantener el misterio.

Hasta la próxima entrega.

Fuentes:  Luces sobre el Uritorco, Jorge Suárez. Ediciones Elemento. 2016.                                                                                                                                                                                Diario La Voz