La Vuelta de Obligado fue una gesta que estuvo siempre oculta; digamos que no se nos habló demasiado en nuestras épocas de estudiantes sobre esta batalla. Quizás porque haya ocurrido en el gobierno de Rosas?, un personaje querido por muchos pero muy odiado por otros ¿no?

A días de conmemorarse el memorable hecho, Caminando al Pasado convocó al Dr. Mariano Ramos, que es quien coordina el grupo Investigación Interdisciplinaria acerca de la Batalla de la Vuelta de Obligado, que lleva 20 años trabajando en el sitio.

Ramos es Doctor en Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires. Docente e investigador de la Universidad Nacional de Luján, donde dirige el Programa de Arqueología Histórica y Estudios Pluridisciplinarios (ProArHEP). Sus trabajos enfocan temas de arqueología histórica, la teoría y la epistemología, y los estudios líticos.

 

Caminando: Antes de introducirnos en tu investigación, ¿podés decirnos cómo se llegó a la batalla de la Vuelta de Obligado? ¿Cuál era el contexto?

Mariano Ramos: En primer lugar, gracias Beto por la entrevista y querer conocer no solo aspectos del hecho histórico sino también las investigaciones que desarrollamos desde el año 2000 y muchas de las connotaciones materiales y simbólicas que esto abarca.

La Vuelta de Obligado es la primera batalla que, en el marco de la Guerra del Paraná, se da en un contexto de conflictos económicos, comerciales e ideológicos entre la Confederación Argentina y una alianza Anglo-francesa. Los europeos, con un importante desarrollo industrial, necesitaban obtener materias primas para mantener su producción fabril y también necesitaban ampliar su red clientelar para colocar sus mercaderías. Los ingleses y franceses intentaban imponer por medio de negociaciones o por la fuerza el libre-comercio y la libre-navegación de los ríos interiores de otras naciones. Así pretendían comerciar con las provincias del litoral y el Paraguay evitando varios controles locales. También, si obtenían mayor apoyo local, podrían haber inventado el Estado mesopotámico, tal como habían inventado –y siguieron inventando- otros estados títeres.

La Confederación Argentina y Rosas no juegan ese juego europeo, entonces el conflicto de intereses va escalando para que los argentinos y los europeos entremos en un conflicto desarrollado entre 1845 y 1846. Este proceso abarca el bloqueo del Río de la Plata por parte de los europeos, el bloqueo de Montevideo por parte de fuerzas argentinas, la toma de la flota argentina, escaramuzas y cuatro batallas principales que son Vuelta de Obligado en San Pedro y El Tonelero en Ramallo, ambas en la Provincia de Buenos Aires y Quebracho y San Lorenzo en la Provincia de Santa Fe.

Caminando: A raíz de tu investigación en el lugar. ¿Qué supones que sucedió ahí más allá de lo que la historia cuenta? Siguiendo tu proyecto vemos que has podido determinar la ubicación de la mayoría de las estructuras defensivas montadas por orden del comandante Mansilla. ¿Podemos saber algo más?

El equipo en pleno trabajo (foto Mariano Ramos)

Mariano Ramos: Hacia las primeras décadas del siglo XX Vuelta de Obligado, como otros hechos de la historia nacional, era un tema que nosotros denominamos como “Tabú”, algo cerrado, encriptado por las versiones tradicionales, las historias oficiales y, por lo tanto, intocable.

En publicaciones y libros de texto para los distintos niveles escolares sólo ocupaban 3 o 4 renglones; es decir, poco y a veces nada. Eran temas descartados, descartables, “ninguneados” por las ideologías conservadoras del siglo XIX.

Así tenés otros temas que se pueden ubicar en esas lógicas de los poderes dominantes, por ejemplo: el Plan de operaciones de Moreno; las montoneras provinciales que se enfrentaban al poder porteño; la “Conquista del desierto” y el genocidio de las poblaciones originarias; los campos de concentración y las “estaciones de cría” para grupos originarios; la Semana trágica de 1919; la Patagonia rebelde; Napalpí y Rincón Bomba; los bombardeos a la Plaza de Mayo en 1955; los fusilamientos de José León Suárez en 1956 y Trelew en 1972; los desaparecidos… y otros. Sobre todos ellos hubo versiones de la historia oficial.

Por ejemplo, el dictador Videla en una ronda de periodistas, dio su versión sobre los desaparecidos. Esa, como otras, son versiones oficiales, recortadas, falaces y tendenciosas, malintencionadas… Bueno, durante las décadas de 1930, 1970 y 2000, los revisionistas históricos han investigado y avanzado en un mejor conocimiento sobre varios de esos temas. Nosotros como arqueólogos, con otra fuente de información material, también podemos revisar esas versiones encriptadas de la Historia nacional y podemos dar a conocer otras miradas de cómo ocurrieron los hechos.

Bien, como te decía ya llevamos 21 años de investigaciones sobre el tema y lo mismo de excavaciones en el sitio arqueológico en donde se desarrolló la batalla. Es un proyecto de Arqueología histórica en donde vos contás con dos principales fuentes de información: 1. Los documentos escritos y 2. El registro arqueológico (los materiales). Cuando empezamos en el año 2000 teníamos muy pocos documentos, pocos planos, pocas pinturas o dibujos y nada de registro material. Con los años fuimos avanzando en la obtención de esa información. Esto nos fue permitiendo confrontar los datos de una y otra fuente y así pueden surgir 3 posibilidades: 1. Que los datos de una y otra coincidan; 2. Que los datos se contradigan y 3. Que los datos de una de las fuentes de información sean novedosos ya que no se conocían.

El trabajo de campo (foto Mariano Ramos)

Retomando tu pregunta, allá encontramos la materialidad de las defensas argentinas montadas entre julio y noviembre de 1845. Esto incluye los objetos –positivos- y las huellas que dejaron los objetos –negativos- como huellas de postes que contenían la empalizada, canaletas y rectángulos cavados en la tosca para ubicar las bases de los cañones.

Y también, entre otras cosas, impactos e improntas de explosiones en el sedimento; restos de bombas explosivas, de comidas; más de 1000 clavos de sección cuadrangular chicos, medianos y grandes; fragmentos de botellas de vidrio y gres de bebidas alcohólicas. Pero hay algo muy interesante en este sitio que fue campo de batalla: estuvo ocupado por grupos originarios –quizás por cientos o algunos miles de años- que dejaron tiestos de cerámica indígena, algunos artefactos de piedra tallada y restos de fauna. Y esto representa alrededor de ¼ de todos los materiales hallados en el sitio.

Caminando: ¿Qué fue lo que te ha motivado a comenzar tu investigación?

Mariano Ramos: Varias cosas:
Si bien desde principios de la década de 1980 había trabajado en sitios de los pueblos originarios de nuestro país (Entre Ríos, Misiones, Tierra del Fuego, Buenos Aires) y había tenido la oportunidad hacia 1990 de trabajar en sitios paleolíticos de Francia y España, desde hacía muchos años quería investigar un campo de batalla de nuestro país. Entre 1992 y 1996, con el colega y Facundo G. Romero habíamos trabajado un fortín (el Miñana a 55 km al sur de Azul) de la “línea de frontera sur” (desde la mirada criollo-europea) que funcionó hacia 1860 pero no era lo mismo.

En 1995 di un seminario de Arqueología histórica en la UNLu. Pedí como trabajo final de los cursantes, una monografía. El trabajo podía incluir un evento histórico –de la historia nacional o extranjera- en el que se pudiera desarrollar una investigación de Arqueología histórica. Miriam La Rosa, Prof. de Historia, presentó en su monografía la batalla de la Vuelta de Obligado. Me pareció un tema muy interesante y no lejano en el espacio y el tiempo. Además, podía incluir muchas cosas de la cultura material y representaba algo que estaba cruzado por diferentes miradas de carácter simbólico, de derecha a izquierda.

Así fue que entre 1998 y 1999 fui armando el proyecto “Investigación interdisciplinaria acerca de la batalla de la Vuelta de Obligado”. Y comencé a armar un equipo de jóvenes investigador@s –mujeres y hombres- que se complementaría con el equipo con el que estábamos desarrollando otras investigaciones, como, por ejemplo, en las sierras de Tandilia (“corrales de piedra” o “corrales de indios”, como se lo conocía por aquellos pagos). Invité a Miriam La Rosa a formar parte del equipo desde su especialidad en Historia; lamentablemente Miriam no podía porque tenía un bebé y otro hijo chico.

En 1999 presenté ese proyecto en la UNLu. Fue a evaluación externa (a la UNLu) y luego de ser aprobado por otros investigadores de otras UUNN y/o CONICET, contó con el aval académico y un subsidio para desarrollar las investigaciones.
Posteriormente –en 2000 y con el aval de la UNLu- obtuvimos el apoyo concreto del Equipo de Arqueología subacuática de la FHyA, UNR (Rosario), dirigido por la Lic. Mónica Valentini y de la Fundación Albenga en la que estaban Carlos Mey y el Arq. Javier García Cano de la FADU, UBA. Y con todos ellos fuimos a hacer el primer trabajo de campo en el especio en donde se desarrolló una batalla, desde una perspectiva Arqueo-histórica. Ahí, con el ingreso del equipo de la FhyA-UNR, empecé a conocer a aquellos maravillos@s rosarigasin@s, varios de los cuales (los actuales Lics. Mariano Darigo, Matías Warr y Paola Sportelli) siguen trabajando conmigo después de 21 años. Otr@s rosarin@s, porteñ@s, bonaerenses… así como otros hermanos latinoamericanos (brasiler@s, chilenos, mexican@s, cubanos, colombianos…), se fueron incorporando de a poco y sin proponernos ese objetivo, fuimos construyendo una Escuela de Arqueología para campos de batalla en el primer sitio de ese tipo investigado en la Argentina.

Homenaje a las valientes mujeres en el Parque histórico Vuelta de Obligado

Caminando: Si lo emparentamos con la actualidad. Cuando se habla por lo general de Europa se dice que es superior. En cualquier cosa… militarmente… económicamente o hasta en fútbol. Pero Argentina ha repelido a dos potencias que hacían lo que querían en todas partes del mundo. Acá quisieron y no pudieron. Y eso no se mostraba en la historia que nos vendieron. Pero nosotros queremos sacar a la luz otra historia… ¿Es ese tu camino Mariano?

Mariano Ramos: La Argentina, nuestro país, es una construcción colectiva. Lo construimos entre tod@s. Algun@s lo destruyen o por lo menos lo intentan. Toman a nuestra patria como objeto para el saqueo con otros que son como ell@s y se alían a intereses extranjeros. Son, simplemente, cipayos. Nacieron en este suelo pero eso es sólo un accidente del destino, no lo sienten como propio; no lo sienten como parte de su identidad.

Esas actitudes y a esos personajes los conocemos bien y su accionar no está tan lejano, sigue vigente por más que lo disfracen con palabras que suenan dulces y gestos alegres.
La Argentina como cualquier país de la Tierra tiene su identidad particular. Yo creo que es un territorio con diversidad de identidades. Pero si aplicáramos el criterio comparativo, no es más ni menos que cualquier país, estado o pueblo del mundo. Somos de la misma especie animal, pero todos distintos. Como especie copamos el planeta y nos creemos con el derecho de decir que tal o cual especie “es plaga”.

La verdadera plaga somos nosotros que vivimos en todo el orbe y nos creemos con derechos a juzgar a otras especies ya fueran hormigas, loros, monos, pumas, ratas… Por otra parte, y de la mano de las invenciones y descubrimientos que hicieron nuestros ancestros y que forman parte de la cultura material y simbólica, ya podemos estar y vivir en los polos, en el ecuador, con temperaturas extremas, en las cimas de las montañas, en el medio del mar… Es decir, hemos copado ambientes diversos y hemos desplazado o exterminado a otras especies. Y lo que es peor aún, nos matamos entre nosotros.

Pero, así como juzgamos a otras especies, tal como si fuéramos Dios y el Diablo, también esto ocurre entre nosotros mismos. Así, todos los pueblos tenemos y siempre tuvimos miradas etnocéntricas. Esto es, ubicarnos en el centro de la escena y juzgar a otros pueblos para bien o para mal. Y el etnocentrismo es natural que ocurra entre los grupos que construimos los humanos.

Sin embargo, hay limitaciones en la intensidad de ese etnocentrismo que puede transformarse en discriminación, racismo, odio al otro… y alcanzar niveles de etnocidio y genocidio tal como ha ocurrido muchas veces en la historia de la humanidad. El imperialismo euro-norteamericano sabe bien de esas lógicas que llevaron a subyugar pueblos de cualquier continente, incluso de sus mismas naciones (“indios”, nativos africanos, minorías étnicas como las de la ex Yugoslavia…). Ante esos impulsos de dominación, la Argentina, como otros pueblos del mundo, vive intentando ponerse de pie frente a gigantescos poderes mundiales que intentan subyugarnos desde la Colonia.

Como vos decís: “Acá quisieron y no pudieron”. Los ingleses nos tomaron como enemigos; en realidad heredamos esa rivalidad entre reinos y luego entre estados europeos. La de España e “Inca la perra” (tal como la llamaban los gauchos porque les sonaba más entendible). Los ingleses planearon varias invasiones desde los 1700 y llevaron a cabo las de 1806, 1807 a Buenos Aires y la de 1833 a Malvinas, aquí ayudados por los norteamericanos como en la guerra de 1982. Acá en el sur del sur se encontraron con socios y cipayos que los ayudaron desde casi siempre, pasando por integrantes de la Primera Junta o Rivadavia con el crédito de la Baring Brothers o Mitre con la guerra de la Triple alianza o muchos conservadores –y otras yerbas- de los siglos XX y XXI. Pero también encontraron fuertes resistencias anti-imperialistas por parte de much@s argentin@s.

Las distintas versiones de la Historia oficial mostraron distintos eventos y procesos de la historia nacional según sus perspectivas. Lo hicieron sobre todo desde la óptica de las oposiciones del Evolucionismo unilineal decimonónico de Civilización vs. Barbarie y/o Civilización vs. Salvajismo. Por supuesto que algunos sectores sociales de nuestro país se veían dentro de la Civilización, tal como lo plantea Sarmiento en su obra que incluye a Facundo Quiroga. También algunas naciones europeas como Inglaterra o Francia y alguna que otra más con el ascendente Estados Unidos, se ubicaron en esa posición de privilegio y desde allí daban a conocer sus propias versiones históricas. Esas historias oficiales mostraban una faceta recortada de hechos y procesos históricos; además muchas veces ningunearon batallas o eventos en la lucha por la independencia nacional, que no se terminó en 1816 sino que sigue y sigue.

Los movimientos de l@s historiador@s revisionistas de las décadas de 1930, 1970 y 2000 mostraron otras realidades sobre el pasado. Investigaron, sacaron a la luz documentos extraordinarios y fueron mostrando otro pasado. Hicieron una puesta en valor de varios eventos de la historia nacional como por ejemplo aquellos temas que te decía: el Plan de operaciones de Moreno; las montoneras provinciales en los años de Mitre y Sarmiento; la llamada “Conquista del desierto”; la Semana trágica y Vasena; los fusilamientos de la Patagonia rebelde; las masacres de Napalpí y Rincón Bomba; el bombardeo a Plaza de mayo de 1955; los fusilamientos de José León Suárez en 1956 y de Trelew en 1972; los “desaparecidos” y… también Vuelta de Obligado y la Guerra del Paraná de 1845-1846. Nosotr@s l@s arqueólog@s, sin ser revisionistas como l@s historiador@s, podemos investigar hechos como aquellos y buscar otras miradas más amplias e integrales –si se quiere, honestas- de lo que ocurrió en el pasado. “Tal cosa es tal cosa y no es otra cosa”. Y también, si es posible, reconocer y reivindicar a mujeres y hombres –de cualquier etnía- que lucharon por este, nuestro suelo.

Descubrir lo más certeramente posible lo sucedido en la Vuelta de Obligado lo sentís como una misión o es una pasión?
Vuelta de Obligado es más que un sitio arqueológico. Si bien desde nuestra perspectiva arqueo-histórica, y desde el principio, lo abordamos con una perspectiva muy profesional, buscando e interpretando esa realidad material que encontrábamos, sabíamos de detrás de toda esa materialidad había una proyección simbólica mucho más profunda, más enriquecedora. Y hacia allí fuimos yendo, casi sin darnos cuenta, casi sin proponérnoslo. Luego la sociedad local y las distintas sociedades en otras escalas de mayor alcance –provincial, nacional- nos fueron dando otros lugares de proyección simbólica a los que fuimos ingresando.

Por otra parte, lo que pensaba al principio, en 2000-2005, no lo pienso exactamente ahora. Fui y fuimos aprendiendo procedimientos de investigación en el campo y en el laboratorio, pero, también muchas cuestiones simbólicas. Asimismo, le fuimos “tomando el pulso” a los latidos que el mismo pueblo y las instituciones generaban. Ya somos –y nos sentimos- parte de la Vuelta de Obligado.
Tomando tus palabras podría decir que en la actualidad aquello que arrancó como una misión profesional se fue transformando en una pasión social.

Caminando ¿Cómo vive San Pedro tanto esa hazaña, como así también el trabajo tuyo y de tu equipo?

Mariano Ramos y su equipo visitando el lugar el 20/11/2021

Mariano Ramos: Lo viven de distintas maneras. Mucha gente nos respeta por lo que hacemos desde hace 21 años. Hemos dado cursos para docentes de los distintos niveles escolares locales. Han venido a las excavaciones maestros y profesores con estudiantes y alumnos de escuelas y colegios, grupos universitarios… También hay otra gente que es amiga o conocida y tiene buena onda con nosotros.

Pero también hay gente que no nos quiere, como algunos ex funcionarios con pretensiones de figuración personal que se sintieron desplazados, sobre todo cuando venían haciendo un trabajo “cultural” con una perspectiva de beneficio personal orientado hacia su proyección como figura política local. Esto ocurrió hacia 2010 con la instalación del Monumento a la Soberanía Nacional y las obras conexas.

Entonces, algún personaje sin escrúpulos –hay pocos- vio que el sitio arqueológico tenía una proyección simbólica que le podía redituar políticamente. Debe haber pensado algo así como: “…con esto de la batalla de la Vuelta de Obligado yo paso al frente política y culturalmente… saquemos a esta gente, aunque tengan 10 años trabajando aquí”. Bueno, esos personajes existen –no solamente en el Partido de San Pedro- y fracasan constantemente debido al reconocimiento que tenemos. Sin embargo, molestan porque aplican los principios de Goebbels, como algunos medios de difusión. Este contexto está presente no solamente aquí sino en casi todo el país y muchos países del exterior. E incluye especulaciones políticas, sociales e intereses y beneficios personales. Sin embargo, destacamos nuestros logros y la buena onda respecto de las relaciones sociales que tenemos con el pueblo obligadense y sampedrino.

De vuelta en San Pedro todo el equipo

Caminando: Los que hacemos Caminando sabemos de tu conexión con la tierra, la memoria… en definitiva con los pueblos originarios. ¿De qué manera asumís o manifestás esa conexión?

Mariano Ramos: Sí, tengo y tenemos mucha conexión con la tierra y la memoria. Creo que muchos seres humanos la tenemos pero algun@s la niegan, la freezan, o no la reconocen.

En primer lugar, y respecto no solamente a la Vuelta de Obligado en donde murieron hombres, mujeres y niños, “blancos”, “indios” y “negros”, nuestra conexión y reconocimiento va con tod@s ell@s. Sin embargo, no debemos olvidar que esas barrancas y montes fueron habitados por pueblos originarios en una fecha que superaría los 2000 años, por lo que sabemos de las investigaciones arqueológicas en los humedales y las costas del Paraná. Monumentos, monolitos, placas y otros recordatorios que los tengan presentes son necesarios para preservar esa memoria y proyectarla hacia el presente como hacia el futuro. Es un reconocimiento para tod@s aquellos que le fueron dando al lugar, su impronta material y simbólica.

En segundo lugar, una forma de asumir y manifestar esa conexión es haber reconocido que la Cacica Clara Romero del Lma Iacia Qom de San Pedro tenía razón cuando aquella mañana de noviembre de 2008 me dijo que ell@s tenían más derecho a los materiales originarios descubiertos en el sitio que nosotros entregábamos a los criollo-europeos de la Dirección de Cultura de San Pedro. A partir de 2009, con apoyo del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento latinoamericano (INAPL) y del ProArHEP-UNLu, se fundó El Antigal, Primer Centro de Interpretación indígena de la Argentina dirigido por la cacica Romero; luego se creó el de Berrotarán, Córdoba, dirigido por otra mujer, Natalia Hochea.

Desde aquel momento entregamos los materiales a El Antigal e hicimos con ellos muchas actividades de confraternización y educación intercultural. También ceremonias de apertura y cierre de campañas arqueológicas pidiendo a la Pachamama que abra sus entrañas y nos de sus cosas. En todo esto está como marco de referencia el derecho a la consulta que los arqueólog@s debemos tener para con los pueblos originarios.

Todo esto no son cosas que se aprenden en las universidades; se aprenden en la vida cotidiana, escuchando, hablando e intercambiando con otr@s seres humanos de nuestro mismo grupo o de otros grupos. También están como telón los derechos humanos de los vivos como de los muertos. Y todo esto lo aprendimos de nuestros “paisanos los indios” que, en una ceremonia en 2012, me hicieron su hermano. A veces digo que tengo 3 comunidades de filiación: la argentina por nacimiento en estas hermosas tierras y la española por mis abuelos paternos; sin embargo, los hermanos me han aceptado como su hermano y ahí no tengo papeleta como en las otras dos. Aquí no me hace falta, el “documento” es otro, es intangible pero simbólicamente tan fuerte como los otros.

Caminando: Has tenido una relación fluida con el cacique Luis Pincén y la seguís teniendo con su comunidad. ¿Podrías contarnos algo sobre ello y cómo influye en tus proyectos?

Mariano Ramos: Conocí a Luis Pincén en septiembre del año 2000 en las III Jornadas de Arqueología e Historia de las Regiones Pampeana y Patagónica (Ramos y Néspolo, 2003) que organizamos en la Universidad Nacional de Luján. En ese momento Luis y sus hermanos formaban parte de la Asociación Namuntu (Estar de pie) que él mismo presidía. Nos enteramos de su existencia y los invitamos.

Las jóvenes Laura Martínez y Micaela Astorga, integrantes de nuestro equipo, los fueron a buscar en una combi de la UNLu a Derqui y los llevaron a las jornadas. Ese 7 de septiembre de 2000 a las 15:30 horas se presentaron a la Mesa redonda con la palabra de los Pueblos originarios. Luis se presentó al auditorio. Habló muy amable y respetuosamente. Saludó en mapudungún, afirmó su identidad y se dirigió a los presentes como al “hermano blanco”. Me llamó la atención su palabra clara, precisa, decidida. Luis hablaba con seguridad, con confianza.

Luego de las jornadas tuvimos algunas conversaciones sobre los temas de derechos de los pueblos originarios y poco tiempo después se lo presenté a Claudia Cóceres con quien fueron desarrollando muchas actividades conjuntas, al principio desde NAYA (Noticias de Antropología y Arqueología). Nos volvimos a ver en el Primer Encuentro de la Madre Tierra en La Paz, Córdoba, en mayo de 2004  (Cóceres, 2005), en donde escuchamos a su amigo, nuestro colega Carlos Martínez Sarasola en sintonía con el contenido de la palabra de Pincén (Martínez Sarasola, 2012). No por nada Sarasola había escrito Nuestros paisanos los indios, una auténtica tesis doctoral. Era coherente su palabra con los gestos y las acciones que iba realizando.

En esos años Carlos Martínez Sarasola y Luis Pincén compartían un espacio, la Fundación Desde América, en la que también estaba la antropóloga Ana María Llamazares. Tal fue la dimensión que Carlos fue alcanzando para la comunidad, que en reconocimiento lo llamaron Coli-Lonko Colinao (jaguar colorado). Su muerte en 2018 fue un durísimo golpe para Luis y la agrupación.

Luis era un ser que llegó para reafirmar su identidad y reivindicar a sus ancestros, eligió caminos posibles en otros contextos históricos y sociales que el camino de lucha que había tenido que seguir su tatarabuelo Vicente Catrunao Pincén. Aquella familia como tantas familias y pueblos indígenas habían sido víctimas de etnocidio y genocidio en el marco de la conquista criollo-europea llevada a cabo apuntando a sus territorios y recursos desde el siglo XVI hasta el XX. Recordando aquel final, Luis un día nos dijo “Los viejos decían que nosotros fuimos derrotados y eso significó que debíamos guardar cien años de silencio. Pasó ese tiempo y acá estamos de nuevo”. Y un joven Pincén se fue transformando en protagonista de una nueva etapa de reafirmación identitaria, de reivindicaciones sociales y culturales de su pueblo. Primero desde Namuntu y luego desde el Lof.

Recientemente escribimos con la colega Claudia Cóceres (Atek-Na, 2020): “El Lof se asume con una determinada identidad y se propone alcanzar ciertos objetivos: ´Nuestra Comunidad de origen günün a küna-mapuche se encuentra actualmente en proceso de reconstrucción luego de su destrucción por fuerzas militares a fines de 1878. El trabajo de recuperación apunta a la consolidación del Lof o comunidad material e inmaterial que involucra no solo a hombres y mujeres sino a todos los otros seres vivos, medio ambiente y las entidades espirituales que según nuestra cosmovisión rigen el equilibrio del planeta y el universo` (Comunidad Vicente Catrunao Pincén, 2018)”.

Hay otro evento que quiero volver a recordar: “Como consecuencia de un estudio, que realizamos entre 1998 y 1999 desde la UNLu, con las Dras. Matilde Lanza, Verónica Helfer, el Prof. Domingo Furioso Thonet, otros colaboradores, y con apoyo de la CIC de la Provincia de Buenos Aires, hallamos, dentro de la Colección Gnecco  del Complejo Museográfico Enrique Udaondo de Luján, varios cuerpos de adultos y un párvulo como otros restos esqueletarios indígenas depositados en cajones de manzanas. Sobre toda la colección, sus características y su estado, hicimos un detallado informe. Hacia 2011, en otro contexto de recuperación de derechos, fuimos a hablar con la Directora del Complejo Museográfico, Araceli Bellota, para intentar realizar estudios de identificación y posterior restitución de aquellos cuerpos como de cráneos y huesos sueltos con poca información de referencia o sin asignación étnica.

Bellota estaba totalmente de acuerdo que lleváramos adelante esos pasos. Incluso, comentó que cuando caminaba por los depósitos veía a esos seres humanos allí como un despojo de la historia (Bellota com. pers.). Sin embargo, nos faltaba algo muy importante… necesitábamos la palabra de nuestros hermanos originarios los que se podían pronunciar a través del ´Derecho a la consulta`. Me comuniqué entonces con la hermana del Lma Iacia Qom de San Pedro, Cacica Clara Romero, con quien habíamos empezado a trabajar interculturalmente a fines de 2008. Con ella y el cacique Sergio Morales de la Comunidad Huarpe de San Juan fuimos al Complejo Museográfico de Luján a hablar con la directora y para que ellos vieran los restos allí depositados desde 1944. Los hermanos hicieron una breve y respetuosa ceremonia en el depósito. Salimos. Antes de planear la restitución que teníamos como objetivo, era necesario precisar la atribución étnica por intermedio de estudios bioantropológicos. Lo conversamos.

Inmediatamente Clara ofreció reunir a los representantes de varias comunidades originarias en el Concejo Deliberante de San Pedro. Poco tiempo después nos avisó el día y la hora de la cita. Entonces llamamos a Luis Pincén y una mañana de 2011 hacia allí fuimos. La bienvenida y el saludo de las comunidades fueron maravillosos. Era un reconocimiento. El Concejo Deliberante de San Pedro estaba colmado con los grupos que convocara la hermana cacica Clara Romero del Lma Iacia Qom. También estaban algunos concejales, y vari@s jóvenes de nuestro grupo de investigación, Mariano Darigo, Matías Warr y Carolina Leiva y el naturalista Enrique Sierra. Desde el estrado expusimos la situación. Muchos hablaron. Hubo varias preguntas, pedido de precisiones y algunos intercambios de opiniones entre miembros de las comunidades. Luis estaba sentado entre los hermanos a quienes conocía en su mayoría. En un momento pidió la palabra e intervino. Con frases justas, precisas y contundentes apoyó los estudios antropológicos y el inicio de la restitución. Los hermanos aceptaron y aclamaron la iniciativa para realizar los pasos propuestos. La restitución se haría a quien realmente correspondía. En 2012, con el Equipo de investigación de Silvia Cornero de la FHyA-UNR, y con apoyo oficial, llevamos a cabo esos estudios aunque todavía no finalizamos el proceso de restitución. Tanto el apoyo de Clara como las palabras de Luis fueron determinantes.

Poco tiempo después Luis llamó al teléfono de mi casa. Me habló de la reorganización de la agrupación originaria y mi potencial papel de Asesor de la comunidad, que acepté con honor. También me mencionó si nuestro equipo de Arqueología podía intervenir en el lugar que él suponía podían estar los restos de su mítico ancestro, un lugar en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires. Le dije que sí, que podíamos intervenir cuando a él le pareciera oportuno. Alguna conversación más tuvimos al respecto, pero había que esperar ciertos tiempos y movidas que no podíamos controlar, que dependían de decisiones de otras personas. Tiempo al tiempo.

Charla de Mariano Ramos sobre enterratorios (reunión comunidad Pincén julio 2016)

Otra vez Luis me llamó y me dijo si podía hacer un trabajo de investigación para presentar en una reunión de la comunidad, en el que se tuviera en cuenta toda la información arqueológica disponible con relación a enterratorios y ajuares de los pueblos originarios que habitaron la región pampeana desde hace unos diez milenios. Me puse a trabajar y unos tres meses después presenté una síntesis en un power point frente a la comunidad en una reunión realizada en la casa de Beto y Clari. Tuvimos diversas opiniones y varios aportes, algunos de parte del experimentado y genial Coli-Lonko Colinao. Toda la información reunida nos podía servir para aplicarla en el caso de que pudiéramos intervenir en el supuesto lugar del enterratorio de Vicente Catrunao Pincén o frente a otros hallazgos pampeanos.

En 2019 Luis se fue hacia otros espacios a continuar con su misión. Nos dejó, pero sus reflexivas y precisas palabras siguen estando.

A principios de 2020 su hijo, el Lonko Eduardo Pincén, me preguntó si podía gestionar la utilización del campo de la Universidad Nacional de Luján, en Luján, para realizar una ceremonia de la comunidad: el Nguillatún (rogativa, Kamaruko, Kamarikún). Lo hice y obtuve la autorización del Jefe del campo. Sin embargo, la pandemia y las restricciones para proteger la salud de la población impidieron que pudiéramos hacer la ceremonia en aquel espacio. Volví a preguntar varias veces, pero no hubo caso. Lo teníamos que correr, podría ser para 2022 si la situación y las normativas vigentes lo permitían, lo que me hacía sentir cierta amargura y frustración personal ya que me acercaba a mi jubilación y con eso a otras perspectivas y limitaciones respecto de mis actividades universitarias. Luis lo hubiera entendido y seguramente lo hubiéramos hablado personalmente. La comunidad hizo el Nguillatún en otro lugar y se pudo sortear el difícil contexto.

Bueno, para finalizar cito algo que escribimos recientemente en un homenaje al querido Luis:

“El lonko Luis Pincén se fue en 2019 al encuentro de su amigo antropólogo con el que tanto habían construido: Coli-Lonko Colinao (conocido como Carlos Martínez Sarasola). Seguramente al lugar adonde viajan los justos, aquellos que desde niños soñaron con un mundo en donde habitan todos los seres naturales en armonía. Volarán por el Camino de las Estrellas. Quizás recorran juntos los tres dedos de la pata del choique sagrado, impronta de la Cruz del Sur, y es posible que apunten hacia la traza que, en el cielo, dejó la boleadora con sus tres piedras, Las Tres Marías, que forman parte de la Constelación de Orión. Y desde aquel Mundo de Arriba observarán a este Mundo de Abajo desde donde suben los humos de los fogones humanos pidiendo a Futa Chao…” (Ramos y Cóceres 2021).

Sé que nos volveremos a ver y palmear con nuestras sonrisas en algún lugar. Estoy seguro. Nada más.

Caminando: Seguro que así será. Muy emotivas tus palabras al recordar al Lonko Luis Pincén y a Colinao. Tu sentir es el de toda la Comunidad Vicente Catrunao Pincén. Mariano, queda felicitarte a vos y todo tu equipo por este enorme trabajo de investigación, y decirte que estamos profundamente agradecidos por esta entrevista y por enseñarnos tan detalladamente estos aspectos de nuestra historia siempre tan escondidos, y que la mayoría de los argentinos desconocen. Y sabemos que estás con otros proyectos, por lo que seguramente te estaremos molestando nuevamente. Siempre es un placer escucharte.

Foto de Portada: Carolina Leiva

Entrevistadores: Eduardo Pincén y Beto Aller

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