Mucho he leído sobre que habrá un antes y un después en el sistema sanitario.  Y es cierto, por lo menos hemos aprendido algo estos meses. El lavado de manos, por ejemplo, o el distanciamiento social, a mí me han ayudado a que mis recurrentes alergias estacionales sean mucho mas leves, que pueda dormir mejor; hacía ya varios inviernos que mis horas de sueño eran cada vez menos debido a ese malestar. Los cambios en los hábitos personales, seguramente producirán cambios importantes en la salud.

A nivel salud, es evidentemente que la lección que deja esta pandemia, sobre todo a los gobernantes, es la necesidad de poseer un sistema de salud pública fuerte, que sea capaz de sobrellevar emergencias como la que nos toca vivir hoy. Otra cosa que pienso queda clara, es la importancia de un estado presente para atender las necesidades sociales.

Las confrontaciones por el Estado sí o Estado no ya no tendrán razón de ser. Los países donde el Estado se cargó al hombro la pandemia demuestran que están teniendo mejores resultados con respecto a la vida de los ciudadanos. Ojo, esto no lo dice un tal Beto Aller; el mismísimo Macron, presidente de Francia se ha referido a la necesidad de contar con estado de bienestar y que se ocupe fuertemente de la sanidad pública.

Otro tema relevante es de la cultura. Como actor, por supuesto, presto más atención a ese nicho de la cultura. Y noté con agrado que el teatro, por ejemplo, está siendo revalorado al poder entrar a los hogares, y seguramente en los de muchos ciudadanos que no han conocido este arte. Y siento que pasa lo mismo con los músicos. Todos sabemos que es muy difícil reemplazar la adrenalina de un recital en vivo, sobre todo para los que somos rockeros (je).

Pero viendo los precios de los recitales en streaming, y ante el temor de los amontonamientos, aun cuando la pandemia se de por acabada, veo una buena oportunidad, tanto para artistas como para las familias que, con un importe quizás cuatro veces menor que la entrada normal de un recital, puedan ver en familia a sus artistas preferidos. Repito, ya sé que no es lo mismo… pero ante las circunstancias, es una opción, y aquí estamos hablando de los cambios que pueden acontecer con el fin de la pandemia.

A nivel laboral, estimo que hemos descubierto una herramienta maravillosa: el teletrabajo. Tan importante como que, al momento de escribir estas líneas, el Congreso de la Nación aprobó la ley que lo reglamenta. Esto, a mi entender, será beneficioso tanto para los trabajadores como para los empresarios. El trabajador se ahorrará los gastos de traslado, almuerzo (o cena) fuera de la casa, entre otras cosas (calzado y vestimenta). El empleador necesitará menos espacio físico en su empresa, se ahorrará refrigerios y reducirá el consumo de energía.

Claro está que esta modalidad se podrá dar en actividades donde sea factible el trabajo a la distancia, es decir donde no sea necesario que el trabajador esté presente en la empresa. Pero hay alguien más que se beneficiará… el planeta; eso quedó claro ante el respiro que experimentó el globo con los humanos “guardados” en sus casas.

Otro tema a tener en cuenta es la educación, ya que se pudo observar que los docentes tuvieron que tomar otras herramientas (los alumnos también) ante la necesidad de que las clases sean virtuales. En este aspecto no veo que los cambios sean inminentes, ya que la pandemia desnudó la diferencia entre los hogares en cuanto a conectividad y dispositivos disponibles para los estudiantes.

Existen muchos aspectos más donde seguramente se verán los cambios, pero para terminar estas líneas quería referirme a la ciencia. Creo que está muy claro que, de ahora en más, todos los Estados del mundo deben considerar en sus presupuestos y tomar como una gran prioridad a la ciencia. Ya como sociedad nos dimos cuenta que esto de la pandemia no es un juego, y muchos entendemos que, de haber tomado a la ciencia como una prioridad, esto se podría haber previsto o, en todo caso, se podría haber evitado el recuento de cadáveres por las calles, como ha ocurrida en muchas ciudades del planeta.

En fin, sólo nos queda esperar que esto que nos pasó haya servido para mejorar. Mejorar como países, como sociedad… en definitiva, mejorar como seres humanos.