13 de octubre Primer día de la resistencia indígena

Cada 12 de octubre revive en todos nosotros el dolor de haber sido presas de la avaricia de hermanos que, habiendo venido de otro lugar y habiendo sido recibidos como aún hoy se acostumbra, con lo mejor que se posee, abusaron, asesinaron, ultrajaron, esclavizaron, realizaron grandes persecuciones a nuestros antepasados por el sólo hecho de ser diferentes, de rezar a otros dioses, de respetar a la naturaleza, pedir permiso a la hora de relacionarse con la misma, verla como una madre, como un ser y no como una cosa.

Más de 500 años soportaron nuestros mayores la avaricia europea, resistiendo de mil maneras, pero, entre otras cosas las enfermedades jugaron a favor de los invasores diezmando a miles.

Como resultado de esta epopeya, nuestra gente, fue forzada a abandonar sus costumbres y sobrevivir, intentaron matar nuestra cultura (cometer etnocidio) pero la misma sigue latente en nuestra sangre. Las costumbres impuestas por el europeo enfermaron al planeta. Su supuesta civilización o modelo de la misma enfermaron a la sociedad, intentaron dejarnos en el olvido; pero acá estamos, resistiendo, enseñándoles a nuestros hijos e hijas quienes somos y no quienes fuimos como lo intenta demostrar más de un libro de etapa escolar.

No éramos, somos, no realizábamos, realizamos. Aun hoy siguen hablando de nuestra gente como si hubiéramos quedado en el pasado, aun hoy siguen debatiendo nuestra pertenencia a un territorio reflejándose en ideas que lindan con el fascismo, evocando que en la actualidad solo hay descendientes de los barcos, y que quienes se dicen a si mismos originarios, son terroristas o invasores de tierras que les corresponden a ellos por derecho, como si el dinero pesara sobre la preexistencia.

Flamean nuestras banderas cuando necesitan algo de nuestra gente, una foto evocando a la inclusión, una imagen de la pobreza o de la ignorancia, siguen intentando ponernos en el lugar al que ellos nos quisieron hacer quedar. Nuestra gente no es violenta, no somos sucios y tampoco queremos ser rehenes de ningún partido político; somos, fuimos y seremos libres.

Nuestros antepasados lucharon para que ello suceda, y aunque ningún gobierno nos reconozca en la totalidad, seguiremos luchando y sobreviviendo, defendiendo nuestra libertad. Nuestra forma de pensar, nuestra cosmovisión, nuestros valores. Seguiremos insistiendo a los gobiernos de turno que valoren la educación intercultural y bilingüe, que respeten nuestros territorios ancestrales, que reconozcan nuestras costumbres, que valoren nuestro aporte al mejoramiento de la sociedad desde la postura del buen vivir para que comprendan que el modelo de vida llevado hasta hoy, impuesto a sangre y fuego, nos lleva a la destrucción.

Para que vean que desde ese 12 de octubre de 1492 a la actualidad, los intentos por dejar en el olvido nuestra filosofía de vida no han hecho mas que demostrar que es el único camino para alcanzar la felicidad.

El 11 de octubre es para muchos el último día de libertad de los pueblos originarios, el 12 el día de la diversidad cultural, idea (impuesta una vez más, sin consultar a nuestra gente) que no aclara o deja de lado todo lo acontecido ante el invasor europeo. El 13 de octubre el primer día de resistencia indígena es para mí una afirmación acertada. Feley (1)

 

(1) Del mapuzungun «Así sea»